AUTORES: Miguel Angel Asenjo Sebastián Francisco Bosch Font Andrés de la Oliva Santos José Luis Feito Higueruela José Folgado Blanco Manuel-Jesús González González Jesús Huerta de Soto Alejandro Nieto García Julio Pascual y Vicente José Luis Pérez de Ayala y López de Ayala DIRECTOR |
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Del Prefacio escrito por el Prof. Termes: Este Libro Blanco sobre el papel del Estado en la economía española es el resultado del encargo hecho por un numeroso grupo de empresarios, preocupados por los problemas de nuestro país, a un conjunto de profesores y expertos economistas que he tenido el honor y el placer de coordinar. La sociedad española está atravesando un momento histórico especialmente delicado. Esta situación se pone de manifiesto no sólo en el campo económico, en el que, al margen de movimientos coyunturales al alza o a la baja, persiste un notable retraso de la renta per cápita respecto de la media de los países de nuestro entorno, sino también en los aspectos sociales, morales y políticos de la vida española. Existen, sin duda, bases objetivas para la confianza, sobre todo en lo que a la economía se refiere; pero, en términos generales, no cabe descartar los temores, ciertamente fundados, sobre el futuro, a más largo plazo, de España, ante el fenómeno de la evolución a corto y medio plazo de la globalización de las relaciones económicas, sociales y financieras. Son estos temores sobre el futuro de nuestro país los que empujan a buscar las causas de esta situación e intentar ponerle remedio. En esta tarea, se extiende la opinión de que la culpa de lo que nos pasa hay que atribuirla a la intervención estatal, es decir, al creciente protagonismo de los sucesivos Gobiernos, durante décadas, en la ordenación y control socio-económico de la sociedad. Esta crítica se ejerce no sólo desde las aulas universitarias y desde diversos centros de pensamiento, sino también, aunque con demasiada timidez, desde algunos partidos políticos hasta ahora proclives al protagonismo del sector público e, incluso, desde los propios ciudadanos. Sin embargo, en este último ámbito -desgraciadamente, porque las políticas gubernamentales dependen en gran parte de la opinión pública- España va por detrás de los demás países europeos, los cuales, a su vez, están retrasados respecto de los Estados Unidos, ya que todavía una gran mayoría de los ciudadanos europeos y especialmente los españoles creen que el Gobierno debe resolver la mayor parte de sus problemas. A pesar de ello, para la opinión informada, cada vez es más evidente que la solución de los males que aquejan a la sociedad europea no puede provenir de medidas parciales y coyunturales, para hacer frente a las graves fallas que ha ocasionado el sistema socio-económico imperante en Europa desde la Segunda Guerra, sino que es necesaria una revisión profunda del papel del Estado en los diversos aspectos -económicos, sociales, políticos y morales- de la vida de las personas. Partiendo de estas premisas, el Libro podía haberse enfocado como una investigación sobre la correcta concepción del Estado y sobre el papel que, a partir de esta concepción, le corresponde en todos y cada uno de los ámbitos antes enumerados. Sin embargo, tanto por razones de espacio como para centrarse en los aspectos que, sin duda, más interesan a los que encargaron el trabajo, hemos decidido acotar el contenido del Libro Blanco, como reza su título, al papel del Estado en la economía española. Sin por ello dejar de señalar, como acabo de hacer, que este papel viene determinado por una manera concreta de entender el Estado -en la línea del liberalismo político que, en su versión moderna, arranca en Locke- que, como el lector avisado descubrirá, late en todo el Libro. Este documento, por lo tanto, tiene por objeto aportar a la sociedad en general, y a los comprometidos tanto en la gestión empresarial como en la acción política, los principios fundamentales y las líneas de actuación imprescindibles para el logro de una sociedad más libre y, por lo tanto, más eficiente. Aunque las recomendaciones que haremos se ciñen en la mayoría de los casos al campo económico, debe quedar claro que la buscada eficiencia económica sólo es alcanzable en un Estado de Derecho, basado en la ley y en la justicia. Con ello queda dicho que la línea argumental del Libro Blanco pasa necesariamente por la ampliación del protagonismo de la iniciativa de las personas privadas, actuando individualmente o en asociación con quienes ellas libremente elijan, con la paralela reducción cuantitativa del papel del Estado, tanto en el ámbito presupuestario y administrativo como en el empresarial. Aun a sabiendas de que, técnicamente hablando, el nombre de Libro Blanco no corresponde exactamente a lo que este Libro es, hemos querido emplear esta denominación para significar que su contenido no constituye una recopilación de opiniones particulares dispersas, sino una declaración conjunta de los autores que han intervenido en su redacción y cuyas calificaciones figuran, en forma abreviada, al final del Libro. En efecto, aunque, como es lógico, cada uno de los autores ha participado especialmente en los Capítulos relativos a su específica formación y experiencia, tras múltiples reuniones y cambios de impresiones, que han dado lugar a no pocas revisiones del texto, todos los partícipes asumimos el contenido del Libro. Lo cual no es obstáculo para que, a pesar del esfuerzo realizado, el lector, sobre todo si los conoce, no sólo pueda imputar a uno u otro de los partícipes la autoría principal de los Capítulos, sino incluso descubrir diferencias de estilo, aunque no hallará discrepancias conceptuales. Por otra parte, la posibilidad de referirse a un Libro Blanco parece que facilita a los políticos una apoyatura conceptual para justificar las acciones que, en orden a las necesarias reformas, se decidan a emprender.
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© 1998-1999. Rafael Termes |