1997 |
1998 |
Variación |
1997 |
1998 |
||||||
inicial |
inicial |
Importe |
% |
(en % s/PIB) |
(en % s/(PIB) |
|||||
Gastos de personal |
4.184,2 |
4.316,2 |
132,0 |
3,2 |
5,4 |
5,3 |
||||
Compra de bienes y servicios |
1.005,8 |
1.065,8 |
59,9 |
6,0 |
1,3 |
1,3 |
||||
GASTOS DE EJECUCION PRESUPUESTARIA |
5.190,1 |
5.382,0 |
191,9 |
3,7 |
6,7 |
6,6 |
||||
Gastos financieros |
3.478,5 |
3.210,5 |
-268,0 |
-7,7 |
4,5 |
3,9 |
||||
Transferencias corrientes |
18.906,1 |
19.944,8 |
1.038,7 |
5,5 |
24,4 |
24,4 |
||||
OPERACIONES CORRIENTES |
27.574,7 |
28.537,3 |
962,6 |
3,5 |
35,6 |
34,8 |
||||
P.M.: intereses |
1.682,0 |
1.257,0 |
-425,0 |
-25,3 |
||||||
OPERACIONES CORRIENTES SIN INTS. |
25.892,7 |
27.280,3 |
1.387,6 |
5,4 |
||||||
Inversiones reales |
1.047,3 |
1.122,8 |
75,6 |
7,2 |
1,4 |
1,4 |
||||
Transferencias de capital |
749,4 |
829,7 |
80,2 |
10,7 |
1,0 |
1,0 |
||||
OPERACIONES DE CAPITAL |
1.796,7 |
1.952,5 |
155,8 |
8,7 |
2,3 |
2,4 |
||||
TOTAL OPERACIONES NO FINANCIERAS |
29.371,3 |
30.489,7 |
1.118,4 |
3,8 |
37,9 |
37,2 |
||||
P.M.: TOTAL OPERAC. NO FINANC. SIN INTS. |
27.689,3 |
29.232,7 |
1.543,4 |
5,6 |
||||||
1997 |
1998 |
Variación |
% |
|||||||
P.M.: PIB a precios de mercado: |
77.456,1 |
81.899,5 |
4.443,4 |
5,7 |
||||||
Para mirar hacia 1999, que será el primer año del euro, y más adelante, hay que tener presente, primero, que la tarea del Gobierno en 1997 se ha desarrollado en unas condiciones excepcionales, que han favorecido el crecimiento y la estabilidad y, segundo, que es muy posible que en 1998 tenga lugar un fuerte tirón de la demanda interna, que venga a tomar el relevo de un crecimiento basado en las exportaciones, asegurando un crecimiento del PIB que no desmerezca del logrado en 1997. En estas condiciones el objetivo de la reducción del déficit en 1997 ha podido ser alcanzado sin demasiadas dificultades y no es descabellado pensar que en 1998 se logrará dar un paso más hacia el equilibrio presupuestario. Sin embargo, lo importante es ver si la disposición del Gobierno, puesta de manifiesto en los Presupuestos, en lo que se refiere a la contención del gasto público, responde a la eventual aparición de la fase recesiva del ciclo que nadie puede asegurar que no se presentará en el 2000 o poco más adelante. Gastos e ingresos previstos para 1998 A tal fin, es útil ver que el déficit del 2,4% del PIB previsto para el total de las AA.PP. en 1998 está basado más en el aumento de los ingresos derivados de la esperable buena coyuntura que en la reducción del gasto. En efecto; por lo que respecta a las AA.PP. Centrales, en los ingresos de operaciones no financieras se prevé un crecimiento del 6,0% y en los gastos de operaciones no financieras se estima un crecimiento del 3,8%. En porcentaje del PIB, 37,2% para el gasto y 35,2% para el ingreso, estos incrementos suponen un déficit inicial del 2% para las Administraciones Centrales. Sin embargo, si se observa el detalle del gasto, se verá que el incremento del 3,8% presupuestado es ficticio, ya que la contención es debida en gran parte a la reducción de los intereses de la deuda, que descienden un 25,3%. Prescindiendo de los intereses, los demás gastos crecen un 5,6%, es decir, al mismo ritmo que el crecimiento del PIB y casi igual que el crecimiento de los ingresos. Lo que permite afirmar que no se ve una verdadera voluntad de reducir el gasto, y que prácticamente toda la disminución del déficit habida es imputable a la bajada del tipo de interés, fenómeno desde luego no repetitivo en el futuro, como tampoco lo será la aplicación a la reducción del déficit, si es que se ha hecho, del producto de los masivas privatizaciones realizadas.
|
1997 |
1998 |
Variación
(%) |
1997 |
1998 |
||||||
Importe |
% |
|||||||||
Impuestos directos* |
17.330,5 |
18.296,4 |
965,9 |
5,6 |
22,4 |
22,3 |
||||
Impuestos indirectos |
6.264,6 |
6.900,7 |
636,1 |
10,2 |
8,1 |
8,4 |
||||
Tasas y otros ingresos |
787,7 |
732,9 |
-54,8 |
-7,0 |
1,0 |
0,9 |
||||
Transferencias corrientes |
991,5 |
1.237,5 |
246,0 |
24,8 |
1,3 |
1,5 |
||||
Ingresos patrimoniales |
1.511,2 |
1.305,7 |
-205,5 |
-13,6 |
2,0 |
1,6 |
||||
Total operaciones corrientes |
26.885,6 |
28.473,4 |
1.587,8 |
5,9 |
34,7 |
34,8 |
||||
Enajenación inversiones reales |
24,7 |
42,1 |
17,4 |
70,4 |
0,0 |
0,1 |
||||
Transferencias de capital |
314,1 |
336,6 |
22,5 |
7,2 |
0,4 |
0,4 |
||||
Ingresos Operaciones Capital |
338,9 |
378,7 |
39,8 |
11,8 |
0,4 |
0,5 |
||||
TOTAL INGRESOS OPE. NO FINANCIERAS |
27.224,5 |
28.852,2 |
1.627,7 |
6,0 |
35,1 |
35,2 |
||||
TOTAL GASTOS OPE. NO FINANCIERAS |
29.371,3 |
30.489,7 |
1.118,4 |
3,8 |
37,9 |
37,2 |
||||
DÉFICIT DE LAS AA.PP. CENTRALES |
-2.146,8 |
-1.637,5 |
509,3 |
-23,7 |
-2,8 |
-2,0 |
||||
P.M.: PIB a precios de mercado |
1997: 77.456,1 |
1998: 81.899,5 |
4.443,4 |
5,7 |
||||||
El gasto desglosado por políticas En estas condiciones, es interesante analizar el Presupuesto desglosado por políticas de gasto, ya que permite observar que la Administración General, comprendiendo la Defensa del Territorio, las Relaciones Exteriores, el Orden Público y la Seguridad Ciudadana (Ministerio del Interior), la Administración de Justicia y la Administración Tributaria; es decir, todo aquello que constituye la función primigenia del Estado y por la cual el Estado existe, consume tan sólo el 6% del gasto total. En cambio, el gasto social, ámbito en el que la actuación del Estado podría, en gran parte, ser subsidiaria del sector privado, absorbe más del 54% del gasto total, con tendencia a subir.
|
1997 |
1998 |
Variación |
||||||||
Presupuesto |
% |
Presupuesto |
% |
|||||||
inicial |
s/total |
inicial |
s/total |
Importe |
% |
|||||
ADMINISTRACIÓN GENERAL |
1.887,1 |
6,3 |
1.924,8 |
6,2 |
37,7 |
2,0 |
||||
Justicia |
152,8 |
0,5 |
130,9 |
0,4 |
-21,9 |
-14,3 |
||||
Defensa |
817,1 |
2,7 |
840,9 |
2,7 |
23,8 |
2,9 |
||||
Seguridad Ciudadana e Instituciones Penitenciarias |
651,5 |
2,2 |
668,9 |
2,2 |
17,4 |
2,7 |
||||
Exterior |
124,1 |
0,4 |
137,4 |
0,4 |
13,3 |
10,7 |
||||
Administración tributaria |
141,6 |
0,5 |
146,8 |
0,5 |
5,2 |
3,7 |
||||
GASTO SOCIAL |
16.258,2 |
54,3 |
17.078,7 |
54,9 |
820,5 |
5,0 |
||||
Pensiones |
7.937,1 |
26,5 |
8.356,1 |
26,9 |
419,0 |
5,3 |
||||
Prestaciones sociales |
971,7 |
3,2 |
1.034,8 |
3,3 |
63,1 |
6,5 |
||||
Desempleo e incapacidad temporal |
2.017,2 |
6,7 |
2.014,6 |
6,5 |
-2,6 |
-0,1 |
||||
Fomento del empleo (INEM) |
363,1 |
1,2 |
473,3 |
1,5 |
110,2 |
30,3 |
||||
Sanidad |
3.656,8 |
12,2 |
3.822,0 |
12,3 |
165,2 |
4,5 |
||||
Educación |
962,9 |
3,2 |
1.027,8 |
3,3 |
64,9 |
6,7 |
||||
Vivienda |
113,6 |
0,4 |
112,8 |
0,4 |
-0,8 |
-0,7 |
||||
Servicios generales de la S.S. |
235,9 |
0,8 |
237,3 |
0,8 |
1,4 |
0,6 |
||||
ACTIVIDAD PRODUCTIVA E INVERSIÓN |
2.873,9 |
9,6 |
3.085,9 |
9,9 |
212,0 |
7,4 |
||||
TRANSFERENCIAS A OTRAS ADMINISTRACIONES |
4.835,8 |
16,2 |
5.139,5 |
16,5 |
303,7 |
6,3 |
||||
OTRAS POLÍTICAS |
617,1 |
2,1 |
679,1 |
2,2 |
62,0 |
10,0 |
||||
DEUDA PÚBLICA |
3.459,3 |
11,6 |
3.189,8 |
10,3 |
-269,5 |
-7,8 |
||||
| TOTAL PRESUPUESTO (I A VIII) (*) | 29.931,4 |
100,0 |
31.097,8 |
100,0 |
1.166,4 |
3,9 |
||||
La conclusión es que si entramos en la UME, como es deseable y esperamos que así sea, perdida la soberanía en materia de tipos de cambio y de política monetaria, con una inflación sensiblemente superior a la media de la Unión Europea, y con una productividad inferior a la de casi todos los países del área, si no queremos sucumbir a los efectos de la falta de competitividad, en forma de recesión y más desempleo, el gobierno debe forzar la reducción del déficit, tendiendo al equilibrio presupuestario, cuanto antes mejor, disminuyendo los impuestos, tanto los que gravan el capital como los que gravan el trabajo, a fin de estimular la creación de riqueza y empleo, pero disminuyendo también el gasto, precisamente el social, ya que el de inversión, siempre que pueda hacerse sin déficit, nos es necesario para el desarrollo. Pero el Gobierno debe además proceder a las reformas estructurales que dinamicen la actividad económica, reformando el mercado de trabajo y liberalizando los restantes mercados de bienes y servicios para fomentar la competencia y la eficiencia.
La necesaria racionalización del gasto social En lo que respecta a la reducción del gasto social, sobre todo en pensiones, desempleo, sanidad y educación, tal reducción no significa renunciar a los objetivos del bienestar, sino más bien la racionalización de los medios para alcanzarlos, dando paso a la iniciativa privada para una prestación más eficiente de los servicios y reservándose el Estado la función de regulador del marco, para, descartada la universalización burocratizada del servicio, actuar, no como prestador del mismo, sino, en los casos en que sea necesario, como financiador total o parcial de su coste. Esto quiere decir, para no extenderme en el detalle, que hay que pasar, gradualmente, de un sistema de pensiones público y de reparto a un sistema privado y de capitalización que garantice de verdad una pensión adecuada para el futuro; que hay que instrumentar un sistema de protección al desempleo en el que, reduciendo la tasa de reposición y el período de cobertura, se incentive la búsqueda de trabajo, en las distintas modalidades que cabe arbitrar, en vez de generar paro de larga duración; que en materia de sanidad, comprendida la farmacia, y en materia de educación, hay que pasar a un sistema de prestación privada, generador de competencia y eficiencia, con facultad de elección para el usuario, limitándose el Estado, en su papel subsidiario, a financiar total o parcialmente el servicio sanitario o educativo, pero no mediante subvenciones a los Centros, que deben competir entre sí, de acuerdo con los principios de calidad y coste, sino mediante vales sanitarios o cheques escolares a entregar a los usuarios, en la cuantía adecuada a sus respectivos niveles de renta, a fin de que los utilicen para pagar a los Centros que libremente elijan. Este modelo que naturalmente supone la participación del ciudadano en el coste del bienestar, reduce el gasto público; permite reducir los impuestos, dejando más renta disponible a las personas para la realización de sus propias funciones de utilidad; genera más eficiencia en cuanto a la calidad y el gasto; y, finalmente, es más justo, ya que de acuerdo con las equitativas desigualdades de trato, atiende a cada uno según sus reales necesidades de ayuda. Esperemos que, si no por convencimiento ideológico, la necesidad de competir en el nuevo espacio definido por el euro, induzca a nuestros gobernantes a ir por la línea que, en forma tal vez excesivamente sintética, me he permitido exponer. Valladolid, 5 de febrero de 1998 |
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